CRÍTICAS SERIES

CRÍTICA| Little Fires Everywhere

La adaptación de Amazon de la novela de Celeste Ng, que ha conquistado la pequeña pantalla y nuestros corazones

Esta miniserie de Amazon Prime Video ahonda en tan solo 8 capítulos en varios temas, como son los dramas de la maternidad, el horror de perder a un hijo, los problemas raciales y diferencias entre clases sociales. Todo ello a través de las exquisitas actuaciones de Kerry Washington y Reese Witherspoon como protagonistas.

Little Fires Everywhere se desarrolla en el pueblo norteamericano de Shaker Heights, en Ohio. Desde el inicio se centra en dos familias muy dispares entre sí. Por un lado la familia Richardson, formada por Elena (Reese Witherspoon), su marido Bill (Joshua Jackson) y sus 4 hijos: Lexie (Jade Pettyjohn), la adolescente “perfecta” en todos los ámbitos; Trip (Jordan Elsass), el chico guapo, ligón y popular del instituto; Moody (Gavin Lewis), el niño inocente y bueno al que parece que todos manipulan; e Izzy (Megan Stott) la hermana pequeña amante del arte, que no cumple el prototipo de hija perfecta que ansía su madre. Los Richardson son la típica familia rica a la que todo parece que le va bien, hasta que llegan Mia, una artista que lleva toda su vida viajando de sitio en sitio, sin un hogar establecido (Kerry Washington) y su hija Pearl (Lexi Underwood) acostumbrada a esta inestabilidad desde muy pequeña.

Pearl y Mia se instalan como inquilinas en una de las casas que tiene la familia Richardson. La niña empieza a hacer vida con ellos, comienza a ir al colegio y a conocer a gente y desarrolla una bonita amistad con Moody. Al poco tiempo, Mia acepta el trabajo que le ofrece Elena como cocinera en su casa y como ayudante en algunas de las tareas del hogar. Y cuando parece que las dos están ya están instaladas en el pueblo y que las vidas de ambas familias transcurren medianamente normal, comienzan los problemas.

Fotograma de Bebe Chow / Fuente: ABC Signature Studios
Fotograma de Linda con el bebé / Fuente: ABC Signature Studios

Una de las mujeres que trabaja con Mia en un restaurante de comida rápida, Bebe Chow (Huang Lu) le cuenta entre sollozos su trágica historia. Tuvo que abandonar a su bebé cuando este solo tenía unos meses, porque no podía darle de comer ni proporcionarle las necesidades básicas. Mia trata de ayudar a su amiga sin saber muy bien como hacerlo, hasta que un día, totalmente por sorpresa, descubre algo que se convierte a partir de aquí en el elemento que guía la historia hasta el final. La familia Richardson celebra en su casa el primer cumpleaños de la hija de una de las mejores amigas de Elena, Linda (Rosemarie DeWitt). Ella y su marido no podían tener hijos, y tras varios intentos, llegó el milagro que parece que les cayó del cielo: una madre había abandonado a su niña, y ellos pudieron adoptarla y darle una vida como se merecía. Con toda clase de lujos y riquezas incluidas. Creo que no hace falta mencionar la correlación entre las dos historias, que es obvia…

Esta sería la trama principal, pero la historia va mucho más allá, aunque no haré spoilers porque vale la pena verla hasta el final. Es una miniserie dramática que toca infinidad de temas. Desde los más banales o sencillos, esos que ya hemos visto en numerosas series como los problemas adolescentes, el primer amor, los embarazos no deseados…y todos los dramas que envuelven el instituto. Pero a partir de aquí se abre y explora todo tipo de contenidos como la maternidad. Esto lo vemos reflejado en las 4 mujeres protagonistas: Mia, Elena, Bebe y Linda, que viven historias muy diferentes y por ello entienden también la maternidad como algo distinto, más o menos complejo. Tiene mucho que ver además con el estilo de vida que llevan, y aquí llega otro de los temas más importantes de la trama: el racismo y la diferencia de clases. Elena es una mujer rica, sin problemas económicos, un marido perfecto y una casa enorme donde sus hijos viven a sus anchas sin ningún tipo de preocupación. Su amiga Linda se encuentra en la misma situación privilegiada pero con la diferencia (enorme diferencia) de que no puede tener hijos con su marido. Y por otro lado tenemos a Bebe y Mia, dos mujeres que no han dejado de trabajar ni un solo día para poder dar de comer a sus niñas, y aún así ha sido insuficiente, y ven aterrorizadas como les quitan de sus brazos a sus propias hijas. Mia es además una mujer negra y Bebe es china, un elemento que aunque parezca anecdótico, sin embargo, guía la historia. Porque la raza en esta serie posiciona a los personajes en escalas más o menos altas, con más o menos privilegios.

Una de mis partes favoritas son los flashbacks en los que se narra la juventud de Mia y Elena. De hecho se dedica un capítulo entero a contar como era su vida cuando eran jóvenes, y se van intercalando ambas historias. Es aquí cuando comenzamos a entender su situación y sus problemas. Y salen a la luz muchos secretos…sobre todo del pasado de Mia…y no digo nada más porque tenéis que verlo. Solo haré hincapié en una cosa y es que, en Little Fires Everywhere, nada parece lo que es. En cada capítulo se descubren cosas nuevas y secretos ocultos que no imaginabas, y hasta el episodio final no acabas de entender por qué actúan de la forma en que lo hacen.

Tráiler oficial de Little Fires Everywhere / Fuente: Amazon Prime Video España

No olvides que tienes disponible la crítica de The Wilds.

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