CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| El Exorcista

Considerada por muchos como una de las películas más aterradoras de los últimos casi 50 años.
William Peter Blatty

El Exorcista, cuyo título original es The Exorcist, se estrenó en el año 1973, y desde esa fecha muchas de las películas de terror sobre posesiones, exorcismos y casos paranormales la han tomado como ejemplo. Es cierto que el tipo de terror de la época no es el mismo que se lleva ahora, ni siquiera las herramientas con las que contaban se pueden comparar con las actuales, pero al ver la película hay que tener eso en cuenta y hay que interpretarla como lo que es. Está basada en una novela de 1971 del escritor y director de cine estadounidense William Peter Blatty, que se encargó también del guion de la propia película. La novela narra un exorcismo que tuvo lugar en 1949 y del que el propio escrito oyó hablar en la universidad en la que estudiaba, dirigida por jesuitas. Este caso fue muy sonado en la época porque numerosos periódicos locales le dieron bombo, se trataba de un exorcismo practicado a una niña de tan solo 13 años y duró casi 6 semanas en las que la población estaba en vilo sobre lo que ocurriría. Por todo esto, cuando Blatty decidió hacer una novela sobre el caso, vendió más de 13 millones de ejemplares solo en Estados Unidos, convirtiéndose en un best seller.

La película está dirigida por William Friedkin, por la que fue nominado en 1974 a un Oscar por Mejor Director, y ganó en el mismo año un Globo de Oro en la misma categoría. En agosto de 1972 comenzó el rodaje, en el que Friedkin dio mucha importancia a la presentación de personajes al inicio de la película. Así es como conocemos a Regan MacNeil (Linda Blair), una niña de 12 años que empieza a actuar de forma muy extraña. Su madre Chris (Ellen Burstyn) se da cuenta cuando la niña comienza a faltarla al respeto, le insulta, le habla de una manera despectiva que nunca había hecho antes, y más tarde comienza a desarrollar una fuerza sobrehumana, empieza a levantar objetos con la mente e incluso se hace pis encima. Todos estos cambios en el humor de la joven se desarrollan lentamente, es decir, el director lo hace de forma tranquila para no sobresaltar al espectador y para que la trama avance a una velocidad normal y se desarrolle con calma, sin entrar en el meollo de la cuestión causando un impacto demasiado abrupto. Esto puede inquietar un poco a quien la ve, esperando a que llegue ya el momento, que se alarga un poco más de lo previsto.

Regan es sometida a varias pruebas médicas por petición de su madre, que piensa que lo que le está ocurriendo a su hija es fruto de la pubertad, hasta que llega un momento en que las cosas se vuelven extremas y se ve obligada a llamar a un exorcista. Así es como entra en escena el padre Damien Karras (Jason Miller), un joven sacerdote inexperto que decide acudir al arzobispo de la ciudad, el padre Lankester Merrin (Max von Sydow), un experto en casos de exorcismo. Aquí es cuando llega el momento que todos estabamos esperando: el exorcismo. Este es muy exagerado por el deseo de hacerlo muy impactante. Regan no deja de soltar barbaridades por la boca mientras el sacerdote y el arzobispo tratan de sacarle al demonio de dentro. Todo ello se ve además acrecentado a través del uso de la banda sonora, el tema Tubular Bells de Mike Oldfield, que ha pasado a la historia y todos conocemos. El compositor británico creó una de las bandas sonoras considerada en la actualidad como una de las mejores y más conocidas, además de identificable con solo los primeros acordes, y que sigue poniendo los pelos de punta después de casi 50 años a cualquiera que la escuche. Si es cierto que aunque Tubular Bells sea el tema central y más conocido de la película, la banda sonora de El Exorcista contó con el trabajo de más compositores como Krzysztof PendereckiGeorge CrumbJack Nitzsche y Steve Boeddeker.

Tubular Bells Mike Oldfield

En una entrevista con el programa de radio americano All Things Considered del año 2013, Friedkin habló sobre Linda y cómo consiguieron dar con ella.

Audicioné a un número de niñas jóvenes. Llegó un punto en el que pensé que no conseguiría lo que buscaba eligiendo a una niña de 12 años, así que comenzamos a buscar a chicas de 15 o 16 que parecieran más jóvenes (…) Linda llegó al final, cuando pensábamos que no podríamos hacer la película. Su madre la trajo a verme sin una cita previa, y se adaptaba perfectamente a lo que estábamos buscando.

William Friedkin / All Things Considered npr.org

Así mismo, no fue fácil elegir a los actores y actrices que interpretarían el resto de papeles. Marlon Brando era una posible elección para el papel de Merrin, mientras que Jack Nicholson era una opción que barajaron para el de Karras. En cuanto a Chris, Friedkin pensó primero en Audrey Hepburn, pero está no podía por motivos geográficos ya que se acababa de mudar a Italia; más tarde pensaron en Anne Bancroft, que tampoco pudo llevar a cabo el papel porque estaba embarazada en ese momento; y finalmente Jane Fonda, que directamente rechazó el papel. Cuando el reparto ya estaba elegido, finalmente pudieron comenzar el rodaje, donde Friedkin llevó a cabo todo tipo de técnicas para poder sacar adelante su película. Algunas de ellas fueron por ejemplo el uso de un arnés que utilizaron en Ellen Burstyn para simular que una fuerza paranormal tiraba de ella, cosa que le valió a la actriz una lesión de espalda. Otra de las audaces peripecias del director fue la utilización de un puré de guisantes que simulase vómito, el cual utilizó para echar en la cara de Jason Miller sin que este lo supiera, de modo que su reacción fue totalmente real y la cara de asco fue de todo menos ensayada. Con esto, Friedkin consiguió que El Exorcista fuera una película muy real que hizo a los espectadores sentir realmente cada una de las escenas como en su propia piel, a veces de forma muy exagerada, ya que muchos de ellos sufrieron ataques de nervios y ansiedad y en muchas salas de cine decidieron contar con camillas y material sanitario en caso de que pudiese ocurrir algo.

Por estas razones es considerada como la película de terror por excelencia y como una de las pioneras del género, que ha calado en muchas generaciones y sigue haciéndolo a día de hoy. Las actuaciones, la banda sonora, los espacios donde se desarrollan… y sobre todo la conocida escena del exorcismo, hacen de esta película un clásico que nunca se va a olvidar y que sirve como modelo en muchos aspectos en las películas sobre casos paranormales de hoy en día.

Tráiler de la película

No te pierdas otro de los grandes clásicos del cine: El club de los poetas muertos.

2 comentarios

  1. Pingback: La vida es bella

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