CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| Cadena perpetua

El 28 de enero del año pasado se cumplió su 25 aniversario. 25 años en los que la obra maestra de Frank Darabont se ha convertido en la favorita de muchos y la número 1 (en la plataforma imdb) por encima de Pulp Fiction o El Padrino.

Cadena Perpetua, cuyo título original es The Shawshank Redemption se estrenó en 1994 dirigida por Frank Darabont. El director es conocido por otras grandes películas como La milla verde (1999) o La niebla (2007), e incluso por la serie The Walking Dead (2010).

Morgan Freeman, Frank Darabont y Tim Robbins

La película narra la historia de Andrew Dufresne (Tim Robbins), que es acusado por el asesinato de su mujer y su amante, un crimen que hasta bien entrada la película no se sabe si ha cometido o no, y por el que es condenado a cumplir cadena perpetua. En la cárcel de Shawshank conoce a varios compañeros entre los que destacan el que llegará a convertirse en su gran y fiel amigo Red (Morgan Freeman), un tipo que lleva encerrado media vida intentando salir sin conseguirlo.

La película está basada en la novela corta de Stephen King Rita Hayworth y la redención de Shawshank, publicada en 1982. Darabont compró los derechos al escritor en 1987, pero no empezó a grabar hasta 5 años después, tras haber estado previamente unos 2 meses dedicándose por completo al guion. En 1993 comenzó la grabación de la película tras presentar el proyecto a Castle Rock Entertainment, un estudio de cine y televisión independiente, socio del gran estudio estadounidense Columbia Pictures. Ofreció 25 millones de dólares para producir la película, que solamente recaudo 16 millones tras su estreno, un fracaso que no esperaban.

Pero este fracaso duró poco. La película fue nominada a 7 Óscars entre los que estaban el de Mejor Película, y a dos Globos de Oro, y desde ese momento pasó a convertirse en una de esas grandes obras maestras en taquilla, clasificada como una joya oculta del cine norteamericano. Algo que no ayudó al principio fue que se estrenasen también en 1994 dos de las películas más vistas y valoradas de ese año y de la actualidad, Pulp Fiction y Forrest Gump.

Cadena perpetua tiene todos los ingredientes necesarios que hacen pensar que será la típica película de carcelarios en la que la violencia está a la orden del día, unido a la carencia de personajes femeninos y un mensaje de amistad que queda escondido. Pero realmente no es así, y eso lo saben todos los que la han visto. Esta película tiene algo especial, y yo diría que es la porción de esperanza necesaria en la vida que trata de transmitir al espectador. Al final ese mensaje esperanzador, de ánimo, redención y persistencia es el que queda plasmado y reflejado en el imaginario colectivo, por encima de todo lo demás. Relacionado con esto, algo muy llamativo es que la novela corta de Stephen King en la que está basada, forma parte de una colección de cuatro tomos llamada Las cuatro estaciones. Estas tienen un tono mucho más dramático en las que el escritor profundiza en la amistad, la justicia y la esperanza, alejándose del característico tono de terror que le caracteriza y por el que es mundialmente conocido. De hecho, él mismo escribió un breve epílogo en el que explica que sus agentes literarios estaban preocupados porque fuera “dado de baja” como alguien que escribe terror. Sin duda la mano de Stephen King ayudó a que la película sea un ejemplo de amistad y esperanza que ha calado en todos, con escenas tan icónicas y mensajes como este:

– Hay cosas en el mundo que no están hechas de piedra, hay algo dentro de ellas que no te pueden quitar, que es tuyo.
– ¿De qué estás hablando?
– De esperanza.
– ¿Esperanza? Amigo, deja que te explique: la esperanza es muy peligrosa. Puede volver a un hombre loco.

Diálogo entre los dos protagonistas
Escena de la película

El propio Tim Robbins explicaba que cree que lo que hace a la película tan especial es la “oda a la amistad masculina”.

Creo que una de las razones por las que sigue resonando es que es una de las pocas películas sobre una relación amorosa (en realidad, una historia de amor entre dos hombres) que no involucra persecuciones de coches o es una comedia de colegas. Se trata de dos personas que se conocen muy bien en circunstancias muy difíciles. También creo que su poder de permanencia tiene que ver con el tema general de la película, que es que existe una redención si mantienes tu sueño y que, independientemente de los obstáculos que aparecen en tu camino, hay un Zihuatanejo para todos en algún lugar.

Tim Robbins / Fotogramas

Te das cuenta que simplemente se trata de un grupo de hombres que más allá de estar encerrados por haber hecho cosas horribles, son personas con sentimientos que lo único que quieren es poder disfrutar de una buena cerveza con amigos o escuchar Las bodas de Fígaro de Mozart. Estas dos escenas son dos de mis favoritas por su dosis de realidad, que hacen que el espectador se de cuenta de la humanidad que transmiten el director y los actores, uno de los elementos más importantes a la hora de realizar una película o cualquier pieza audiovisual.

Escena de la película

Se trata de un drama carcelario pero que ha sido clasificado como muchos como una película de amor entre dos hombres pero sin sexo. Aunque más que un amor de pareja se refiere a una enorme amistad inquebrantable entre dos hombres adultos que están pasando por la misma situación, se enfrentan a una cadena perpetua y encuentran el uno en el otro algo que creían no tener en sí mismos. Dufresne le enseña a Red el valor de la esperanza, de esperar a que lo bueno llegue, porque tarde o temprano llegará, solo hay que ser paciente. Red le enseña a sobrevivir en la cárcel, así como el valor de la amistad. El tener a alguien a tu lado dándote la mano y saber que no te la va a soltar. Ambos se enseñan importantes lecciones, y con ello se lo muestran también al espectador. Lo bonito y diferente de esta película reside exactamente ahí. Como ya he comentado puede parecer la típica trama de carcelarios: un hombre que es acusado injustamente trata de sobrevivir en una cárcel donde algunos le quieren hacer la vida imposible, pero junto a su grupo de amigos y su ingenio conseguirá darle la espalda a todo eso. ¿Es además una buena sinopsis para una serie o película cualquiera de Netflix, no? Sin embargo, el final de la película hace que te des cuenta de que el director ha querido ir mucho más allá. No haré spoilers esta vez, pero la escena final es una de las más bonitas, en la que se resumen todos los mensajes positivos que se han ido cosechando a lo largo de las 2 horas y 22 minutos de duración de esta obra maestra.

También otorga importantes reflexiones sobre el sistema carcelario en Estados Unidos. Cada cierto tiempo Red realiza una entrevista con los que tienen literalmente su vida en sus manos, aquellos hombres privilegiados que deciden si le dan la libertad condicional o no. Siempre le hacen la misma pregunta: ¿Cree usted que está rehabilitado? Tras muchos años siendo denegado de su propia libertad, arrebatándole esta de las manos tan fácilmente como se le quita algo a un niño, finalmente llega la escena en la que se le otorga esa tan deseada condicional, y sin duda me quedo con la maravillosa contestación de Red.

Red

¿Si estoy rehabilitado? Pues déjeme pensar, para serle sincero no tengo ni idea de lo que eso significa. Para mí sólo es una palabra inventada, inventada por políticos para que jóvenes como usted tengan trabajo y lleven corbata”.

También se habla de la institucionalización, es decir, al final acabas dependiendo de la cárcel. Gente como Andrew o Red, que han pasado tantos años encerrados entre cuatro muros, tarde o temprano se enfrentarán a la dura realidad, a esa sociedad que no les va a aceptar tan fácilmente. Esto lo vemos claramente reflejado en el personaje de Brooks (James Whitmore), que al salir de la cárcel ya muy mayor siente que vive en un mundo completamente distinto al que conoció cuando ingresó en prisión.

Brooks

Queridos amigos, lo que han cambiado las cosas, y lo rápido que se mueve todo aquí fuera. Cuando era niño vi una vez un coche, pero ahora están por todas partes. Este maldito mundo va demasiado deprisa (…) el mundo se ha lanzado a una maldita carrera”.

Este diálogo entre Red y Heywood (William Sadler) muestra perfectamente el sentido de esa institucionalización de la que hablaba:

-Brooks no está loco, solo está institucionalizado.
-Institucionalizado, una leche
-Ese hombre se ha pasado aquí más de 50 años Heywood, 50 años, no conoce otra cosa, aquí dentro es un hombre importante, es un hombre culto, fuera de aquí no es nada, un viejo inútil con artritis en las manos, no podrá conseguir un puñetero trabajo (…). Créeme estos muros embrujan, primero los odias, luego te acostumbras y al cabo de un tiempo llegas a depender de ellos, eso es institucionalizarse
.

Finalmente diré que creo que es una película que no ha sido valorada como se merece, por lo menos en la época en la que salió. No sé si fue porque competía con otras grandes o porque el mensaje no caló como se esperaba, pero sin duda es una película que vale la pena ver, que tiene una trama muy diferente a otras que tratan el mismo tema y que enseña unos valores muy importantes. Me quedo con eso, con el mensaje que transmite y cómo lo hace, a través de unos personajes perfectamente construidos, con los que además eres capaz de ponerte en su piel debido a la humanidad que transmiten.

Tráiler oficial de la película

No te pierdas nuestra última crítica sobre The Chaser, una joya para los amantes del thriller.

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