CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| La canción de los nombres olvidados

En plena Guerra Mundial la música y el amor fraternal se alzan como una balsa en medio del bravo mar.
François Girard

The Song of Names, traducida al español como La canción de los nombres olvidados es una película canadiense de 2019 dirigida por François Girard. Este director es conocido sobre todo por la película El violín rojo de 1998, que consiguió ganar el Oscar a Mejor Banda Sonora Original y que está además interpretada por el gran Samuel L. Jackson.

Entrando en materia debo decir que la película, aunque se desarrolla en un escenario de lo más desolador, en plena Segunda Guerra Mundial, es muy tierna y emotiva. La trama nos hace seguir por las distintas etapas de su vida al pequeño Dovidl, un refugiado judío que llega a Londres desde Polonia. Este, tras tener que dejar atrás a toda su familia, será acogido por una familia británica que le alentará a continuar con lo que más ama: tocar su violín; y comenzarán a pagarle y ayudarle en sus clases de música. El niño empezará a fraguar una bonita amistad con su hermano adoptivo Martin, que superará todas las barreras. Pero las cosas se tuercen en el momento en que Dovidl, siendo ya adolescente, desaparece justo antes de un concierto.

A través de esta trama vamos conociendo a los dos protagonistas en 3 etapas de su vida totalmente diferentes: la niñez, la adolescencia y la edad adulta. Una historia contada casi enteramente por 6 actores. Luke Doyle y Misha Handley interpretan a Dovidl y Martin de niños, respectivamente; Jonah Hauer-King y Gerran Howell a los protagonistas en la época adolescente; y Clive Owen y Tim Roth se encargan de desempeñar la parte adulta.

El director junto a las directoras de casting explican que fue una tarea muy difícil. Comenzaron por decidir quienes desempeñarían el papel de los adultos, después los jóvenes y por último los dos niños.

Siempre que movíamos una pieza, cambiaba todo el puzzle. Necesitamos más de un año para estar seguros de que habíamos tomado las decisiones adecuadas. Hice todo lo que pude para aportar amor a la relación.

 François Girard 
Luke Doyle

El actor Luke Doyle fue escogido porque es un niño prodigio del violín, un punto totalmente a su favor a la hora de realizar un papel como el suyo. El niño no tenía hasta el momento ninguna experiencia como actor, y para ayudarle con el personaje el director cuenta que lo hizo como si se tratase de una orquesta. “Le daba un tempo, le daba un ritmo, como hace un director de orquesta con sus músicos, utilizando el cuerpo y los brazos para mantener el ritmo del texto fluyendo durante la escena. Y Luke, que es un artista brillante, reaccionaba a mis instrucciones realmente bien”.

Sin embargo Clive Owen y Jonah Hauer-King no tienen ninguna experiencia tocando el violín, por lo que pasaron muchas horas con el violinista británico Oliver Nelson, que les dio muchas clases para conseguir preparar su papel de una forma que fuese creíble para el espectador.

Clive Owen

Fue un trabajo duro porque tenía que intentar hacer algo para lo que un músico dedicaría 30 años (…), pero yo solo tuve un par de meses.

Clive Owen

La película está basada en la novela The Song of the Names (2002) de Norman Lebrecht, un crítico musical que escribió esta historia basándose en la amistad de dos niños ingleses en plena Segunda Guerra Mundial. El nombre de la película tiene además mucho significado. La canción de los nombres olvidados es un recital en el que se pronuncian todos los nombres de las personas que perdieron la vida en el campo de concentración polaco de Treblinka, acompañado de una dulce melodía. En la película este momento tiene lugar cuando un joven Dovidl acude a una sinagoga ortodoxa en Londres y allí se entera que es lo que les ha ocurrido a su familia en Treblinka. Es una escena muy emotiva en la que el cura que lleva la sinagoga, junto al resto de los presentes comienzan a cantar y recitar la lista de estos nombres “olvidados”.

Howard Shore

La música es uno de los elementos más importantes dentro de esta película. Esta es obra de Howard Shore, ganador en 3 ocasiones del Oscar y conocido por bandas sonoras como la de la saga de El señor de los anillos, El silencio de los corderos o la trilogía de El Hobbit.

Banda sonora completa de la película
Fotograma de la película

De esta película destacaría sin dudarlo la historia en sí, que la hace aún más apetitosa gracias a la enorme cantidad de flashbacks que nos van mostrando como poco a poco se va consolidando la relación entre los dos niños hasta llegar a la actualidad, que sería la edad adulta cuando Martin busca a Dovidl. Es muy tierna sobre todo la parte en la que ambos son niños y vas entrando poco a poco de lleno en la historia. Ver como un niño judío tiene que abandonar a su familia y llega a un país totalmente nuevo es asombroso, y ver como este se va abriendo paso en esa tan desconocida sociedad únicamente a través de su violín, de su amor por la música y hacer disfrutar de ella a los demás. La puesta en escena es también muy bonita. Fotografías que ponen los pelos de punta entre las que destacaría la escena en la que los dos niños ven parte de la ciudad sumida en el caos y llena de escombros y Dovidl decide entrar a una de las casas destruidas para robar a una mujer que yace muerta.

Tráiler oficial de la película

Si te gustan las historias bélicas no dudes en leer la crítica de Mientras dure la guerra, una trama que se desarrolla en plena Guerra Civil española y te hará sentir parte de esa trágica etapa.

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