CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| Mientras dure la guerra

La película de Amenábar ganadora de 5 Premios Goya es un paseo por la España de los años 30, en plena Guerra Civil, que te hará sentir que formas parte de esa tapa histórica de nuestro país.

En pleno 1936 España estaba dividida entre los republicanos y los nacionales. La trama está ubicada en Salamanca, centrándose en la figura de Miguel de Unamuno (Karra Elejalde), escritor y filósofo. Este vivirá un conflicto político en el momento en que decide apoyar al bando sublevado, dirigido por Francisco Franco como líder del movimiento golpista, que pretendía derrocar al gobierno de la República. Fue una decisión por parte del escritor que sorprendió a la mayoría y que nadie esperaba, ni siquiera su propia familia.

Es una película de guerra pero que se separa de las anteriores un tanto típicas y siguiendo estereotipos, es decir, no se centra en el conflicto como tal desde una perspectiva general y viéndolo desde fuera, si no que se introduce del todo en un caso en particular. Amenábar decide centrarse en la figura de Unamuno, y con ello consigue dar a la película otra visión. El posicionamiento del filósofo y su posterior intento de arreglar su error y dar marcha atrás, hace que la película suponga un acercamiento al ser humano particular, que se equivoca como cualquier otro.

Mientras dure la guerra es la séptima película del director desde Regresión en 2015. Abarca el destierro de Unamuno y su expulsión como rector de la Universidad de Salamanca, así como el enfrentamiento entre este y el general José Millán Astray (Eduard Fernández). Esta misma historia ya fue contada antes en la gran pantalla por el director Manuel Menchón en La isla del viento del año 2015: el exilio a Fuerteventura de Unamuno tras oponerse a la dictadura de Primo de Rivera.

El reparto de este film es destacado. Los ya nombrados Elejalde y Eduard Fernández hacen unos papeles excelentes, permitiendo al espectador olvidarse de que está frente a una pantalla para que se sumerja por completo en la historia. La figura de Franco está representada por Santi Prego, que con su apariencia y su voz hace que el dictador se alce como totalmente real ante quien ve la película, llevando a la vida todos sus rasgos más característicos.

Franco era una persona anodina, tuvimos que buscar los matices para interpretar al dictador. La forma de hablar, con terminaciones con acento aragonés pero dejes gallegos o el tono de voz.

Declaración de Santi Prego / Cadena Ser 23/10/2019

Uno de los elementos más destacados es la fotografía, de hecho fue nominada al Goya por Mejor Dirección de Fotografía. La ciudad de Salamanca queda representada en todo su esplendor con el uso de los planos panorámicos. Los primeros planos son también muy recurrentes, dando más tensión a la escena en cuestión sin llegar a ser aburridos o excesivos. A todo ello se suma una excelente tarea de documentación que hace que la caracterización de los personajes y la representación de la época introduzca de lleno al espectador en la historia; un diseño de vestuario también impecable, puesta en escena, caracterizaciones…

Amenábar opta por representar a los personajes sin caricaturizarlos, es decir, no pinta a uno como “el bueno” y a otro como “el malo” sino que eso lo deja a la libre elección de cada uno. Él mismo explicó que esta película “no pretende incomodar ni ofender, pero sí ser entendida tanto por la izquierda como por la derecha”. Lo que la hace tan diferente es que se centra en la representación de la vida íntima de Unamuno, un hombre que fuera de su casa es uno de los escritores, literatos y filósofos más importantes de la época, pero que detrás de la puerta de su hogar es un abuelo con dos hijas al que el paso del tiempo le está suponiendo un peso demasiado grande que soportar.

La banda sonora está realizada por el propio Alejandro Amenábar, algo que no hacía desde Mar adentro (2004), de hecho fue nominada también al Goya por Mejor Música Original. Es una banda sonora elegante donde destacan el uso del violín, el arpa, la guitarra y el piano. Sencilla pero muy característica y compleja, sin duda un trabajo perfecto por parte del director y de todo el equipo, ubicada en el otro extremo si la comparamos con su trabajo musical en Los Otros (2001), una música densa y angustiante que lo han posicionado como un director y compositor de los más grandes a nivel de obras musico-cinematográficas.

Al preparar Mientras dure la guerra empecé a canturrear una melodía, una especie de salmo trágico que no me saqué de la cabeza hasta que me senté al teclado y lo convertí en el tema principal de la película

Alejandro Amenábar
Banda sonora completa de la película
Tráiler oficial de la película

Si quieres saber más sobre la ganadora al Goya a Mejores efectos especiales de este año, El Hoyo, no te pierdas nuestra crítica.

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