CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| Carta de una desconocida

Dicen que cuando se ama los relojes se paran y dejan de funcionar... Y esta película lo ilustra perfectamente. Un clásico del cine romántico que nos habla sobre el amor no correspondido en la Viena de 1900.

La película de Max Ophüls – genial director aclamado por los miembros de la Nouvelle Vague – Carta de una desconocida es, sin duda alguna, una de las obras más representativas del cine de drama romántico. Basado en la novela del mismo nombre, el filme cuenta la fatal historia de un amor no correspondido entre una mujer decidida y apasionada, Lisa Bernard (Joan Fontaine), y un pianista egoísta e incapaz de amar, Stefan Brand (Louis Jordan).

Con la cuidada estética y delicadeza técnica que le caracterizan, Max Ophüls inicia la película con la llegada de Stefan al vecindario de una joven Lisa, que cae prendada de él en el momento en el que le escucha tocar, sin todavía conocer su rostro. Más adelante, Lisa se topa por primera vez con el apuesto músico, comenzando así una intermitente relación de encuentros cortos y cargados de emociones. La historia está claramente dividida en tres bloques: el enamoramiento de Lisa, el idilio del romance y la separación. Pero, utilizando como recurso la voz en off de Lisa leyendo una carta, Ophüls avisa desde el inicio de la película el final fatal que espera a esta historia.

Joan Fontaine y Louis Jordan como Luisa y Stefan

En lo que a estética se refiere, el uso de bellos planos con grúa al comienzo de la película – imitando a una Lisa que sube y baja corriendo por las escaleras – es el preludio de la genialidad técnica que está presente durante los 86 minutos de historia. Destacan asimismo los travellings que nos muestran a Lisa con su novio por las calles de Linz, que, al contrario que los planos con grúa, transmiten calma y serenidad. El uso cuidado de primeros planos de los amantes contrasta con los magníficos planos generales de las ciudades en las que se rueda la película. Tanto en los planos en exteriores como en interiores, el director no deja ningún detalle al azar. Es muy importante la presencia constante de escaleras, que sirven como metáfora para mostrar la distancia entre los dos mundos en los que se mueve la protagonista: uno repleto de amor, y otro plagado de la dura realidad.

Fotograma de “Carta de una desconocida”

La clave de naturalidad de los personajes en cuanto a sus acciones y pensamientos reside en la excelente caracterización de estos sobre el guion, que deja entrever con una claridad espectacular el carácter de los dos protagonistas. Asimismo, el guion destaca por el tratamiento que hace del tiempo: se detiene en escenas de gran peso romántico, como el baile de los amantes, pero reduce a escasos minutos historias como el matrimonio de Lisa con Mr. Bernll. De hecho, es la propia Lisa la que, en su carta, moldea el tiempo de esta manera, buscando resaltar los momentos de amor y pasión, y prescindiendo de aquellos que considera triviales.

Otro elemento con el que juega el director a lo largo de toda la película es el halo de misterio que envuelve al personaje de Luisa. Esta predilección de Ophüls por el misterio se ve en más títulos de su filmografía, pero lo bello de esta historia es que Stephan se siente atraído por Luisa precisamente porque desconoce todo sobre ella, mientras que ella parece saberlo todo de él. No es hasta el final de la película – y, consecuentemente, de la carta – que Luis descubre un poco más de la misteriosa mujer aunque, por desgracia, sea demasiado tarde.

Fotograma de “Carta de una desconocida”

El genial guion y los hermosos planos van acompañados de una banda sonora a cargo de Daniele Amfitheatrof. La música es desde el comienzo de la película un elemento esencial, de hecho, es gracias a ella que empieza la historia de amor. A lo largo del filme se escuchan diferentes piezas que dejan entrever los sentimientos de la protagonista, así como el estado en el que se encuentra. Es paradójico ya que, aunque algunas de las canciones surjan de las manos de Stefan sobre un piano, es Luisa la que les da un verdadero sentido.

Carta de una desconocida es una lucha constante entre el amor más puro que existe frente a la norma dictada por las convenciones sociales. Es una historia de amor no correspondido, de egoísmo y de pasión. Pero la película de Max Ophüls es mucho más que eso: es una crítica a la sociedad, un grito de auxilio por parte de las almas románticas y un recuerdo de la crudeza del mundo en el que vivimos. Narrada con un gusto exquisito y unas interpretaciones memorables, Carta a una desconocida es, sin lugar a dudas, una de las grandes películas románticas de todos los tiempos.

Tráiler “Carta de una desconocida”

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