CRÍTICAS SERIES

CRÍTICA| The Office

Hay series míticas, y luego está "The Office". Y es que, ¿quién no sabe que, como bien dijo el gran Michael Scott, "nunca es demasiado pronto para comer helado"?

The Office, estrenada en 2005 en Estados Unidos y basada en la serie británica del mismo nombre, es sin lugar a dudas una de las grandes series cómicas de la televisión. Pese a que estuvo a punto de ser cancelada tras la emisión de su primera temporada, The Office consiguió remontar, y llegó a convertirse en el gran mito televisivo que es hoy en día.

the office
Serie The Office

La serie gira entorno a Michael Scott, interpretado por un brillante Steve Carell, que es el jefe de una compañía papelera de Scranton, Pensilvania. Durante la primera temporada, se presenta a Michael como un jefe que intenta ir de amigo de sus empleados pero que es irrespetuoso, políticamente incorrectísimo (sexualiza, es homófobo, machista, racista…), imprudente, egoísta, y mil adjetivos más que, spoiler, no son buenos. De hecho, esta fue la principal razón por la que la serie estuvo al borde de la cancelación en la primera temporada. Sin embargo, según avanza la trama, el personaje va evolucionando y mostrando más rasgos de su personalidad, mostrándose como alguien infantil, inseguro e inmaduro, consiguiendo ganarse el cariño del público.

Steve Carell como Michael Scott

Michael trabaja acompañado de sus empleados que, además de aguantar las constantes bromas y comentarios de su jefe mientras que se ríen a sus espaldas, juegan un papel clave en las diferentes subtramas que nos presenta la historia. Dichas subtramas son, sin duda alguna, uno de los mayores atractivos de la serie. Destacan las relaciones amorosas que se viven en la oficina, siendo la más importante la de Jim y Pam (John Krasinski y Jenna Fischer), aunque también hay otras como el extraño romance entre Dwight y Angela (Rainn Wilson y Angela Kinsey) o el amor platónico entre Kelly y Ryan ( Mindy Kaling y B. J. Novak).

Jenna Fischer y John Krasinski como Jim y Pam

Asimismo, otro punto muy importante de la serie son las constantes situaciones absurdas pero perfectamente creíbles en el contexto en el que se cuentan, llenas de silencios incómodos y frases que llaman a gritos a la vergüenza ajena. La química que tiene el equipo de actores es espectacular, lo que hace posible que el espectador se vea como uno de ellos. Otro recurso que hace partícipe al público de la historia es que la serie está narrada como un falso documental; de hecho, la versión británica de The Office fue pionera en el uso de este recurso. Gracias a esta técnica, los personajes pueden hablar directamente a cámara y mostrar rasgos de su personalidad que, de otra manera, quedarían escondidos.

En cuanto al guion, la única palabra para definirlo sería sublime. Las grandes dosis de humor unidas a los silencios incómodos – sin las odiosas risas enlatadas – y frases épicas como el “That’s what she said” the Michael han marcado un antes y un después en cualquier persona que haya visto la serie. De hecho, la calidad del guion reside en que los chistes no buscan el ser tontos para divertir, si no que van mucho más allá. Los guionistas de The Office optan por lo natural, por diálogos cómicos que no se notan forzados, si no que son los propios personajes los que, de manera natural, llegan a esas palabras. Además, hay diferentes tipos de humor – no es lo mismo lo que nos hace gracia de Dwight, que lo que nos hace gracia de Jim -, lo que hace más fácil que la serie haga reír a todo el mundo.

Rainn Wilson como Dwight

En definitiva, The Office es esa serie que sirve para todas las ocasiones: cuando te quieres hacer un maratón, cuando tienes un mal día y solo te apetece estar en casa, cuando quieres seguir una de las mejores historias de amor de la televisión (Jim y Pam, sabéis que nos referimos a vosotros), e incluso cuando lo único que buscas es encender la pantalla y poner algo que sabes que nunca te va a decepcionar. ¿La mejor manera de resumir esta serie? Fácil. En palabras de Michael Scott: “¿Prefiero ser temido o amado? Fácil. Ambos. Quiero que la gente tenga miedo de lo mucho que me aman”.

Fotograma de The Office

Si te ha gustado esta crítica, no puedes perderte nuestra entrada sobre Desenfrenadas.

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