CRÍTICAS SERIES

CRÍTICA| Jane the Virgin

Dicen que las telenovelas son adictivas... Pues esta telenovela que parodia telenovelas es aún mejor. ¡Palabra de "Rrrrogeliodelavegaaah"!

Hay cosas que son engañosas: las gafas 3D, las frutas de plástico e incluso las cajas de chicle que te pillan el dedo cuando intentas coger lo que tienen dentro. Pero os puedo asegurar que el título de esta serie es probablemente lo más engañoso con lo que me he cruzado en los últimos años. Y es que, ¿qué es lo primero que se viene a la cabeza cuando alguien te habla de una serie llamada Jane the Virgin? Me apuesto lo que sea a que no se acerca ni un poco a la historia que cuenta.

Esta curiosa e innovadora creación de Jennie Snyder Urman es un homenaje a las telenovelas – está basada en la telenovela venezolana Juana la Virgen -, así como una parodia de las mismas. La serie cuenta la vida de Jane Villanueva (Gina Rodríguez), una joven de veintitrés años que es inseminada accidentalmente durante su visita al ginecólogo. Pero esto no es lo peor de todo: Jane es virgen y ha prometido a su devota abuela guardarse hasta el matrimonio. Para más inri, Jane está prometida con el apuesto inspector de policía Michael Cordero (Brett Dier) , pero tras quedarse embarazada empieza a sentirse atraída por Rafael Solano (Justin Baldoni), el padre biológico del bebé, creándose así un complicado triángulo amoroso. Puede parecer que toda la historia gira entorno a esta compleja historia de amor, pero lo cierto es que, como toda buena telenovela, la serie tiene todos los clichés del género en cuestión: secuestros, asesinos, viejos amantes, personajes con amnesia…

Fotograma de Jane the Virgin

Al leer el argumento es fácil caer en los prejuicios que las telenovelas llevan consigo, pero estos desaparecen en el momento en el que se ve el primer episodio de la serie. Y es que Jane the Virgin no se deja llevar únicamente por esas situaciones imposibles que son la esencia de las telenovelas, si no que, mientras que nos cuenta sus mil y una subtramas, busca momentos para hablarnos de los personajes, utilizando una dinámica cercana que hace que te olvides de que estás viendo un culebrón. La humanidad de los personajes es fantástica, haciendo que no sea difícil empatizar con ellos. Además, pese a tratarse de una parodia, la serie en ningún momento hace de menos a las telenovelas ni resulta condescenciente, sino más bien todo lo contrario.

Pero el verdadero valor de esta serie – más allá de homenajear a las telenovelas de la mejor manera posible – reside en las relaciones entre los personajes. Jane the Virgin es una historia de amor, es cierto, pero de amor de todos los tipos: amor de pareja, amor familiar, amor de amigos e incluso amor al arte. De hecho, la relación de amor más fuerte que se ve en la serie no es la de Jane con su pareja, sino la de Jane, su abuela Alba (Ivonne Coll) y su madre Xiomara (Andrea Navedo). Las tres profesan un amor inquebrantable y una confianza plena entre ellas, pese a los numerosos baches que se presentan en su camino y a sus diferentes formas de ver la vida. Estas tres mujeres latinas ensalzan sus orígenes en numerosas ocasiones a lo largo de la serie, en un homenaje a Latino América, a su forma de vivir, su cultura y sus creencias. De hecho, Jane the Virgin es muy crítica con los problemas de inmigración que hay en EE. UU., tratándolos desde una perspectiva muy humana y poniendo cara a aquellos inmigrantes sin papeles que residen en el país y que viven bajo la incertidumbre y el miedo de ser mandados a su país de origen.

Gina Rodríguez, Ivonne Coll y Andrea Navedo en Jane the Virgin

Todos, y repito, todos los personajes de Jane the Virgin son especiales, y al final todos acaban siendo indispensables para que la historia termine con un cierre digno de ella. Tenemos a personajes con una evolución espectacular, como por ejemplo Petra (Yael Grobglas); a otros que, pese a su aparente perfección, muestran una vulnerabilidad y una humanidad impresionantes, como Rogelio (Jaime Camil); e incluso otros que son la locura hecha persona, pero que tienen un corazón enorme, como Luisa (Yara Martínez). Esta gran variedad de personajes, unida a la historia de cada uno de ellos y a su humanidad es una de las razones por la que es tan fácil empatizar con ellos y sentirte parte de la historia.

Yael Grobglas como Petra Solano

Otro ingrediente fundamental de la creación de Jennie Snyder es la incorporación del realismo mágico a la historia: no es raro ver que Jane, que tiene una imaginación portentosa, hable diferentes versiones de ella a lo largo de la serie; e incluso que sea sermoneada por una planta o una estatua de la Virgen María. Lo mejor de todo esto, además de lo cómico que es ver a la Virgen cantando go have sex, Jane, es que en ningún momento esta “magia” parece fuera de lugar, sino que casa perfectamente con la historia. Esto es posible gracias a una construcción espectacular de la narración, así como un montaje innovador y espectacular, que dota a la serie de personalidad propia.

En definitiva , Jane the Virgin es mucho más que la típica telenovela de después de comer: es una historia de superación, de inclusión, de amor y de tolerancia. Es realista, pero mágica. Es mucho más que lo que yo pueda tratar de reflejar aquí con palabras. Si de verdad quieres saber por qué se ha ganado el corazón de todos aquellos que la han visto, solo dale al play y métete en el mundo de las Villanueva.

Tráiler de la primera temporada de Jane the Virgin

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