CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| Deseando Amar

La aclamada cinta de Wong Kar-Wai cumple 20 años desde su estreno manteniéndose como un hito inmortal dentro de la historia del cine

Pocas veces un título es tan directo con la razón de ser de una película. El deseo, ese anhelo, las ganas, el intento fatídico de aquello que nunca llegará a consumarse por más que se quiera. Porque no se puede, porque no se quiere, porque su tiempo ya fue, porque ya pasó. Todo queda allí, congelado en un instante, en un recuerdo “como si mirase a través de un cristal cubierto de polvo, el pasado es algo que puede ver pero no tocar”. Todo ello es Deseando amar, la joya del cineasta hongkonés Wong Kar-Wai. Aclamada por la crítica y reconocida en distintos festivales, aunque con una pobre acogida en su propia tierra, es considerada como una de las mejores obras del director y una de las cintas más importantes del siglo XXI y de la historia del cine. Sirvió de inspiración a Sofía Coppola en Lost In Translation y ha encabezado numerosas listas y rankings cinematográficos desde su estreno. Con motivo de su 20 aniversario nos adentramos en el mundo fascinante de Deseando amar.

In The Mood For Love
Fotograma de Deseando Amar (2000) con Maggie Cheung y Tony Leung

Hong Kong, año 1962. Su Lizhen (Maggie Cheung) y Cho Mo-Wan (Tony Leung) se desplazan con sus respectivas parejas a un edificio donde acabarán siendo vecinos. Ella trabaja en una agencia de exportaciones y él en la redacción de un periódico. Sus vidas se verán entrelazadas cuando descubran que sus esposos les están siendo infieles. Ante esa situación, intentarán descubrir el porqué de la traición, cayendo así en un engañoso juego del que les será difícil escapar sin dejar algo tras de sí.

Wong Kar-Wai

La película está dirigida por Wong Kar-Wai y forma parte del tríptico informal junto con Días Salvajes (1990) y 2046 (2004), siendo la única que centra su historia más claramente en los dos personajes principales. El cineasta es conocido por un estilo propio muy característico, una estética detallista y una narrativa novedosa. Por todo ello, no es de extrañar que se haya ganado el apodo de “poeta de la imagen”. Sus historias se mueven entorno a complejas relaciones amorosas y un marco espacial claramente definido en la figura de Hong Kong. Su manera de trabajar ha sido un quebradero de cabeza para más de uno ya que suele abordar su labor creativa sin un guion definido dejando que las ideas fluyan a medida que se va realizando la grabación (para Deseando amar necesitó 15 meses tras los cuales desechó parte del material). Ideas que podrían ir definiéndose en la producción, pueden dar un vuelco en el montaje en manos de Kar-Wai. A pesar de que parezca una manera rocambolesca de realizar el desempeño cinematográfico, cuando ves sus películas, no tienes la sensación de que la narración se tambalee o se resquebraje.

Wong Kar Wai

Deseando amar es una historia compleja desde el punto de vista de la estructura narrativa. La premisa es interesante desde un comienzo, cuando se nos muestra la cara opuesta de lo que el espectador suele ver, es decir, no la relación de los amantes (a quienes ni si quiera se les ve, siempre se les muestra de espaldas o fuera de plano) sino de la otra parte. Ante un primer visionado, el espectador puede perderse en el juego entre los protagonista en su afán por entender la infidelidad de sus cónyuges cuando recrean cómo pudo suceder el enamoramiento entre ambos. Lo real y lo imaginario de su universo se va difuminando lentamente con la dualidad y ambigüedad que existe entre los personajes. A medida que avanza el relato, la línea marcada, que en un principio es clara, se va haciendo cada vez más difusa cuando Cho Mo-Wan y Su Lizhen, inevitablemente, se van enamorando y se van convirtiendo en lo que negaban en un comienzo: “no vamos a ser como ellos” decía el personaje de Maggie Cheung.

Tony Leung
Fotograma de Tony Leung en Deseando Amar

A este entramado laberíntico hay que sumarle la recreación espacio-temporal marcada estrechamente por la composición de la escena y la estética, donde cabe destacar la labor fotográfica de Christopher Doyle y Mark Li Ping Bing. Cuadro dentro del cuadro o planos de igual composición repetidos continuamente son algunos de los elementos de los que se rodea Won Kar-Wai para adentrarnos en la monotonía de un bucle sin fin, del que solo podemos escapar por el vestuario de los personajes, en especial por los qipaos que viste Su Lizhen. Pero este no es el único componente estilístico destacable en la cinta. Como en el resto de sus obras, y Deseando amar no iba a ser menos, la imagen está al mismo nivel que la acción y los diálogos representando la misma carga narrativa. No solo los colores, sino también los encuadres mencionados anteriormente, que facilitan la focalización de la acción para no desviar la atención del espectador y que crean una introspección hacia el interior de los sentimientos, o los movimientos de cámara que se encargan en muchos momentos de crear la conexión entre los protagonistas. A estos hay que sumarles los espejos y marcos, que aportan una perspectiva voyeur (influencia de las películas de Hitchcock) y al mismo tiempo crean proximidad entre ambos sujetos. Por medio de todo ello, el espectador se siente como un observador que mira secretamente como un espía los entresijos de la relación. Toda la composición lucha por alcanzar la meta imposible de ver consumado el deseo profundo e irrealizable de la unión.

Tony Leung
Fotograma de Tony Leung en Deseando amar (2000)
Maggie Cheung
Fotograma de Maggie Cheung en Deseando amar (2000)

Un factor imprescindible e importante son las actuaciones que ofrecen Maggie Cheung y Tony Leung, dos grandes del panorama asiático. Se les ha podido ver juntos en otras películas, como Las cenizas del tiempo (1994) o Héroe (2002), entre otras. Ya habían trabajado con anterioridad bajo la dirección de Wong Kar-Wai, pero no como pareja protagonistas. Su elección fue todo un acierto por parte del director a la hora de escoger a los actores. Derrochan una química que encaja a la perfección, aportando esa visión melancólica del amor y retratando la soledad de Su Lizhen y Cho Mo-Wan así como la triste historia en la que se ven envueltos. Parte de la dificultad que enmascara la relación entre ambos es la dualidad de los personajes y el juego que desempeñan, lo que lleva a los intérpretes a desarrollar un doble papel que en ciertos momentos engaña al espectador. Si bien es cierto que ambos desarrollan trabajos complejos, la represión del personaje de Maggie Cheung comprende una mayor profundidad y dificultad, dejando escenas tan tristes y rompedoras como la escena de la habitación tras la partida del personaje de Tony Leung. Hay veces que lo contenido es mucho más intenso y en este sentido la película lo borda. También hay que puntualizar un elemento, que se ve retratado en la figura de los vecinos, y ese es la represión por la moral-social del momento, el cotilleo constante que les va encerrando.

Maggie Cheung
Fotograma de Maggie Cheung en Deseando Amar (2000)

Pero no solo de grandes actuaciones y una sublime belleza manierista está repleta esta película en sus imágenes. La música que acompaña a la historia es sin duda otro punto fuerte. Los planos ralentizados bailan al compás de las piezas compuestas por Shigeru Umebayashi y Michael Galasso llevando perfectamente el ritmo de la narración. La fusión de ambos componentes crean una hipnótica estampa que quedará en la mente del espectador. Al mismo tiempo, el tema “Quizás” en español interpretado por Nat King Cole es toda una declaración de intenciones. Es ese podría ser y no ha sido, ¿o tal vez sí? ¿Es el hijo de Su Lizhen de Cho Mo-Wan? ¿Llegaron a consumar la relación? La respuesta está abierta siempre para el espectador. Hay posibilidades, se insinúan pero no se confirman (tampoco se desmienten).

Angkor Wat Theme, pieza de la banda sonora compuesta por Michael Galasso
Yumeji’s Theme, pieza de la banda sonora compuesta por Shigeru Umebayashi

En Happy Together (1997) el personaje de Leung confesaba sus penas amorosas a una grabadora y en este caso lo hace en el hueco de un templo camboyano. Al final, los susurros de Cho Mo-Wan son el secreto y anhelo de un amor que deja secuelas y queda impregnado a voces en las paredes de Angkor Wat, así como Deseando amar queda grabada como un poema en la memoria del espectador.

Trailer oficial de Deseando Amar (2000)

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