CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| El paciente inglés

Una de las mejores cintas de drama-romántico del cine moderno. La hipnótica pareja compuesta por Kristin Scott Thomas y Ralph Fiennes y la encantadora Juliette Binoche harán que no puedas apartar los ojos de la pantalla
El paciente inglés

El paciente inglés es una película británica de 1996 basada en la novela homónima de Michael Ondaatje de 1992. Dirigida por Anthony Minghella, la cinta fue nominada a 12 premios Oscar, llevándose 9 entre los que cabe destacar el de mejor director, mejor actriz secundaria para Binoche o mejor película en 1996. También fue premiada en otras galas como los BAFTA o los César. Al mismo tiempo la cinta fue todo un éxito en taquilla y tuvo un gran reconocimiento por parte de la crítica. En palabras del crítico español, Carlos Boyero: “Una película que me hipnotiza. Las secuencias finales (…) son de las cosas más románticas que le han ocurrido al cine moderno”.

La película, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, nos narra la historia de un piloto (conocido en principio como “el paciente inglés”, interpretado por Ralph Fiennes) que, estando gravemente herido con quemaduras por todo su cuerpo, es tratado en un monasterio abandonado por una enfermera, Hana, interpretada por Juliette Binoche. El aviador en un principio se muestra reacio a dar información acerca de sí mismo pero, a medida que pasa el tiempo, y por medio de sus recuerdos, se irán desvelando los hechos que le han llevado hasta allí.  El piloto es en realidad un conde húngaro llamado László Almásy que mantendrá un romance con una mujer casada, Katherine Clifton (interpretada por Kristin Scott Thomas) esposa de Geoffrey Clifton (Colin Firth). Las circunstancias y los sucesos que derivan de esa relación amorosa le han llevado a su situación actual. Además de la historia principal del paciente inglés, hay también tramas secundarias como el romance de la enfermera Hana con un teniente británico-indio, o la llegada de un visitante inesperado al monasterio encarnado por Willem Dafoe.

A pesar de que El paciente inglés cuenta con dos horas y media de metraje, todos los elementos que componen la película hacen de ella una pieza dinámica y sencilla de seguir. El uso de flashbacks, anteriormente mencionados, para contar la historia del protagonista a primera vista podrían ser percibidos como un elementos de distracción y parecer pesados pero, lo bien hilados que van entrelazándose en el telar que compone la historia hacen de ellos un elemento indispensable.

Uno de los aspectos que más impresionan al ver la película suele ser ese aura sensorial e hipnótica que desprende. Imágenes de una belleza sobrecogedora (merecido premio Oscar a mejor fotografía para John Seale) y un trato del sonido y de la música de Gabriel Yared de forma sublime hacen una simbiosis perfecta para establecer el marco estético de la cinta.

Ralph Fiennes
Ralph Fiennes en El paciente inglés (1996)
Banda Sonora de El paciente inglés compuesta por Gabriel Yared

Continuando con el aspecto técnico no hay que descartar la labor del montaje que desde luego hace la película muchos más liviana de lo que podría ser. Walter Murch, que se llevó los Oscar a mejor sonido y montaje, realiza un trabajo excepcional. Ha reconocido en más de una ocasión la complejidad del montaje de imágenes y sonidos que le llevó varios meses de trabajo y muchos cortes desechados por el camino. La estética de la película nos lleva por las emociones de los protagonistas, siendo casi como un personaje más que conduce a la perfección al espectador a los recovecos más profundos del relato.

Juliette Binoche y Ralph Fiennes

Todo esto, anteriormente mencionado, no puede llevarnos a otro sitio más que a la dirección donde Anthony Minghella demuestra una destreza fabulosa detrás de la cámara y en la composición de elementos dentro del encuadre. Un trabajo limpio que deja a la vista de todos una obra llena de armonía en cada segundo.

A todos estos elementos hay que sumarles las actuaciones. Sin duda alguna, todos los actores están en perfecto equilibrio con sus tramas. El trabajo de Binoche como una enfermera cuidando al paciente roba más de una escena en lo que es el presente de la historia, principalmente por que dentro de ese tiempo real, es ella la protagonista. Pero, centrándonos en la trama central, el romance entre Finnes y Scott Thomas, hay que destacar no solo la gran química que hay entre los dos sino también las soberbias actuaciones que realizan. La tumultuosa relación prohibida y algo tóxica, envuelta en celoso, pasión, odio, deseperación… Un continuo tira y afloja que verá su fin de la manera más triste posible, donde un enloquecido Colin Firth jugará un papel crucial en el desenlace final.

Kristin Scott Thomas y Ralph Fiennes
Kristin Scott Thomas y Ralph Fiennes en El paciente inglés (1996)

No cabe duda de que El paciente inglés es una de las mejores películas de drama-romántico del cine moderno. Un torbellino de sensaciones y emociones que dejan al espectador como al mismísimo protagonista: solo, moribundo y con un vacío lleno de recuerdos.

Trailer de la película El paciente inglés (1996)

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