CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| Isla de perros

El maravilloso Wes Anderson no deja de sorprendernos. Esta película es todo un espectáculo visual, como siempre hace este director.

Isla de perros fue estrenada en 2018, bajo su nombre original Isle of dogs (por una vez que mantienen el original tenía que mencionarlo). La historia es toda una oda a la imaginación, la fantasía, el sueño… todo lo que nos evoca su director Wes Anderson en todo lo que hace.

En Japón, en la ciudad de Megasaki City, se desencadena un extraño brote de gripe canina. El malvado alcalde Kenji Kobayashi decide entonces exiliar a todos los perros de la ciudad en la Isla Basura. La película se divide en pequeños actos. El primero: El Piloto, narra como Atari, el sobrino del alcalde, viaja de forma secreta a la isla, para encontrar a su perro Spots, que fue el primero en ser deportado. La segunda parte: La búsqueda de Spots, narra las aventuras que corre Atari con un grupo de perros que conoce en la isla, y que le ayudará en su misión. La tercera: La Cita, cuenta como el alcalde contraataca y manda a una legión de perros robot a la isla a recoger a su sobrino. Ya en la parte final: La linterna de Atari, tiene lugar el fantástico y sorprendente desenlace, el cual no os desvelaré para que vayáis a ver la película con las expectativas bien altas.

Cuando la vi, muchas escenas e incluso los personajes, me recordaron a la película del mismo director, Fantástico Sr Fox. Ambas utilizan la técnica del stop motion, una forma de realizar películas de acción tan original como compleja. En este caso, Wes Anderson junto a su equipo utilizaron más de 1.000 muñecos hechos a mano, sobre una base de aluminio en la que colocan silicona, látex o distintos materiales para dar forma al personaje en cuestión.

Wes Anderson tiene tal obsesión con los detalles y con que todo sea hecho a mano que hasta el humo está creado con bolas de algodón. Un animador español involucrado en la película decía: “El plano más difícil que animé es el momento del quirófano (…) requería mucha atención a las manos de los muñecos que usaban multitud de herramientas en miniatura: bisturíes, pinzas…”. Otro de los más complicados fue también un plano de un plato de sushi, debido a la multitud de detalles en él.

Si habéis visto alguna película de este director (espero que sí), si no solo tenéis que buscar su nombre y empezar a devorar su filmografía; os habréis fijado en que algo que destaca por encima de lo demás son los colores que utiliza. Isla de perros no es una excepción. Colores muy vivos, donde predominan el naranja, azul, amarillo, blanco. O incluso algunos como el rojo y el gris brillantes a la hora de reflejar la ciudad. En cada una de sus películas sigue una paleta de colores concreta.

Ciudad Isla de Perros

Es una película que aunque por la trama puede parecer hecha para un público joven, no lo es para nada. Está adaptada a cualquier tipo de gente, de cualquier edad, he incluso me atrevería a decir que está más orientada a un público adulto. Es de esas películas que te deja con la boca abierta, por todo lo que engloba. La música, los personajes, los escenarios, la historia. Todo junto hace de Isla de perros un espectáculo digno de ver.

No olvides leer nuestra última crítica sobre Midsommar, un thriller psicológico que te dejará sin palabras.

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