CINE CRÍTICAS

CRÍTICA| La Doncella

Una de las mejores películas del cine surcoreano moderno y de este siglo XXI. Con La Doncella (2016), Park Chan-wook no te dejará indiferente

Sin duda alguna, La Doncella (아가씨 The Handmaiden, 2016) fue una de las películas más destacables del año 2016 por no decir de la década. El último proyecto cinematográfico del director surcoreano Park Chan-Wook es una obra maestra dentro de su filmografía y del cine actual.

La película es una adaptación de la novela Falsa Identidad (Fingersmith, 2002), escrita por la autora británica Sarah Waters. Pese a ya tener una adaptación previa hecha por la BBC (dividida en dos partes y adaptada casi al detalle), La Doncella de Park Chan-Wook no tiene comparación.

Chan-Wook decide tomar la historia de la novela de Waters, pero llevándola a su terreno. Cambia el ambiente victoriano inglés por la Corea de los años 30 durante el período de ocupación Imperial Japonés de la península coreana. Con ello transforma el espacio, el tiempo y la estética por completo, eso sí, permitiéndose dejar algún resquicio del texto original (la casa donde se desarrolla casi toda la historia es una mezcla entre la arquitectura del periodo imperialista japonés y la época victoriana). Es importante destacar el paso que da Chan-Wook, siendo uno de los directores más respetados y admirados en su tierra, al mostrar de manera tan libre el tema lésbico, especialmente porque Corea del Sur aún no está aceptado el tema de la homosexualidad.

Kim Tae-ri
Fotograma de Kim Tae-ri en La Doncella (2016, Park Chan-wook)

La historia no sitúa en Corea, en los años 30, durante la ocupación japonesa de la península. Una joven Sooh-kee se dispone a ser la nueva doncella de una joven dama japonesa, Hideko. Llegará a la casa con un plan bajo el brazo. Para llevarlo a cabo contará con la ayuda de otro estafador como ella, un hombre que se hará pasar por un conde: el Conde Fujirawa. Juntos intentarán convencer a la ingenua Hideko de que se fugue y case con el Conde. De esta manera podrán conseguir la gran herencia de Hideko tras lo cual, la encerrarían en un manicomio. El plan parece sencillo pero los inconvenientes que irán surgiendo en el camino hará que la historia no sea como aparenta.

Si bien es cierto que la novela parte de una premisa similar, en el guion creado por Chan-Wook la historia da un giro de 180º. Con la ayuda de la también guionista Jeong Seo-kyeong, con quien había trabajado en otras de sus películas como Sympathy For Lady Vengeance (2005), compensa la mirada masculina del director con la de una mujer, en un relato que aboga por la liberación y libertad femenina. Eso sí, no quieta que la huella del Chan-Wook esté impregnada en toda la cinta. El humor negro, la sensualidad (que podemos ver especialmente en sus últimas películas), el erotismo o la violencia, aunque en menor medida que en sus primeras películas, dotan al relato del sello del director.

En cuanto a la narración de la historia está concebida en tres partes, al igual que la novela, pero estas partes difieren en el contenido: la primera está narrada en primera persona por Sooh-kee, quien nos introduce al relato desde su perspectiva, la de una criada. Nos enseñará lo que ella cree que es el plan, desde el inicio de la película hasta que es internada en el manicomio.

La segunda parte la narra Hideko, desde que es una niña hasta que conoce al Conde Fujirawa y decide aliarse con él para huir del yugo opresor de su tío. En su parte tenemos la perspectiva de una joven criada en el ambiente sórdido de aquella casa sombría entre la locura y los libros eróticos. El suicidio de su tía la dejará marcada y, a medida que avanza su historia con Sook-hee y se ponen las cartas sobre la mesa, su historia cambiará por completo. En la tercera parte, se desarrolla desde una perspectiva amplia y en ella ya intervienen varios personajes hasta el final.

La fotografía es un elemento brillante en la realización de esta cinta que corre de parte de Chung Chung-hoon, colaborador habitual de Chan-Wook (por ejemplo, Thirst de 2009). Unas imágenes maravillosas que retratan a la perfección el aura y el espacio de la historia.  Encontramos una paleta de colores fríos principalmente en la composición de los planos que se ve contrarrestado por los colores y texturas de las prendas, especialmente las de Hideko, creando un claroscuro que dota el ambiente de un aire sombrío y tenebrista. 

La Doncella
Fotograma de La Doncella (2016) con Kim Min-hee y Kim Tae-ri

Además, encontramos referencias artísticas al ukiyo-e o  del shunga japonés. Un ejemplo de ello sería el libro que le muestra Hideko a Sooh-kee en la biblioteca, que tiene la ilustración de “La mujer del pescador”, de Katsushika Hokusai, y el gran pulpo que el tío de Hideko guarda en una pequeña pecera en el siniestro sótano que hay bajo la biblioteca, y que tiene atemorizada a la joven.

El coreano no deja ningún cabo suelto. La vestimenta también es un elemento de diferenciación social que queda muy patente, especialmente reflejado en los guantes de la señorita Hideko (este elemento está también muy presente en la novela).

El manejo de la cámara de Park Chan-Wook no deja indiferente al espectador a quien demuestra toda su maestría. Los movimientos de cámara, la composición de los planos, sus transiciones, y el ritmo que mantiene en el montaje, hacen que la película de dos horas y media (casi tres en la versión extendida) no aburran al público. Todas sus películas están dotadas de signos con su correspondiente significado (en la mayoría bien ejecutados) y La Doncella (2016) no iba a ser menos. Algunos de los más interesantes los podemos encontrar en algunas de las transiciones como el de la escena de la lectura o el paso de la primera a la segunda parte.

El montaje, anteriormente mencionado, permite que la música de la película, creada por Jo Yeong-Wook, se acople a la perfección a la dinámica y ritmo. Además, La amplificación de ciertos sonidos como jadeos, suspiros, caricias hacen adentrarse aún más en el relato al espectador. Esto no solo lo consigue a partir del sonido, sino utilizando planos detalle muy precisos y en gran cantidad, pero sin llegar a saturar.

Mención especial a las interpretaciones donde se descubrió a una nueva promesa, Kim Tae-ri (en la piel de Sook-hee) y la consolidación como una gran intérprete Kim Min-hee. Ambas tienen una química maravillosa y nos transmiten a la perfección ese mundo tortuoso, sombrío y descarnado. Los secundarios como Ha Jung-woo, como el estafador sin escrúpulos, Conde Fujirawa, Jo Jin-ung como el tiránico tío de Hideko, o Kim Hae-sook, como la siniestra ama de llaves, la señora Sasaki.

Elenco La Doncella
De izquierda a derecha los actores Ha Jung-woo, Kim Tae-ri, Kim Min-hee y Jo Jin-ung

Como siempre Chan-Wook logra que acabemos empatizando con sus protagonistas con la indecisión que presentan a la hora de tomar decisiones que serán cruciales para el desarrollo de la trama. Como los sentimientos van trastocando su marcha y dirigiéndose al que parece un camino en el que no se vislumbra un final definido.

Sin duda la película es un relato entrelazado entre los fuertes brazos de un pulpo que deja sin aliento.  Una de las mejores películas del director surcoreano Park Chan-Wook, la cual le volvió a llevar al festival de Cannes, donde siempre ha sido muy querido. Con todo ello la crítica no tuvo reparo en elogiar el último trabajo del director manteniendo el listón muy alto como siempre lo ha tenido. Una gran obra del cine asiático cargada de sensualidad, erotismo, misterio, tensión y engaño.

Trailer de La Doncella (2016, Park Chan-wook)

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